En España hay dos millones de personas con su visión muy limitada por enfermedades como la DMAE o el glaucoma. La ayuda del experto en Baja Visión es decisiva para mejorar la vida de los afectados. 


Casi dos millones de españoles viven con baja visión, en su mayoría provocada por sufrir degeneración macular asociada a la edad (DMAE) o el glaucoma. La baja visión se puede definir como cualquier limitación de la agudeza o el campo visual que incapacita a la persona para desarrollar tareas de su vida cotidiana, como la lectura, el aseo personal, el reconocimiento de detalles, la orientación y movilidad, el cálculo de las distancias y la posición de los objetos, etc.

“Esta incapacitación lleva aparejadas limitaciones en la independencia personal que afectan a la calidad de vida de las personas y suelen ir acompañadas de un deterioro cognitivo, muchas veces asociado a la edad y otras veces a la depresión”, explica Begoña Gacimartín, profesora de Optometría Geriátrica y Baja Visión de la Universidad Europea de Madrid y experta del equipo de Ulloa Óptico.

¿Cómo ven los pacientes con baja visión?

La DMAE y el glaucoma son dos de las principales patologías que causan baja visión, aunque con efectos diferentes. El glaucoma produce una restricción periférica del campo visual, lo que afecta a la orientación, la movilidad, el cálculo de distancias, el desplazamiento al atravesar una puerta, el detectar objetos por la calle, etc. “Sin embargo, los pacientes con glaucoma tienen menos dificultades para leer textos y observar los pequeños detalles, aunque a veces también pueden tener estos problemas”, afirma Javier Sebastián, director de la Unidad de Baja Visión del Hospital Virgen del Mar de Almería.

La DMAE, por su parte, afecta a la parte central de la visión, lo que restringe  actividades como leer, reconocer un rostro, caminar por la calle, comprobar el precio en una etiqueta, manejar los electrodomésticos…, en definitiva, todos los actos relacionados con la visión del detalle.

¿Puede mejorar la calidad de vida de los pacientes con baja visión?

Begoña Gacimartín explica que lo fundamental es que “el paciente se rehabilite en todas las actividades a las que no quiere renunciar, teniendo en cuenta sus objetivos individuales: ¿qué quiere hacer esa persona que no puede hacer por culpa de su afección?” “Casi todas esas actividades pueden ser rehabilitadas en la mayoría de los casos”, afirma.

Sin embargo, y a pesar de las limitaciones, “son muy pocos los pacientes que acuden a la consulta de un óptico-optometrista o de un oftalmólogo especialista en baja visión para mejorar su calidad de vida”, explica Gacimartín.

Soluciones para pacientes con Baja Visión

Hoy en día está disponible un gran abanico de soluciones y ayudas ópticas, no ópticas y electrónicas. En primer lugar, hay que diferenciar entre las actividades para lejos y las actividades para cerca. En las actividades para lejos, las ayudas ópticas se reducirían a los telescopios y las no ópticas a los filtros de corte selectivo. En los pacientes que necesiten rehabilitar su visión de cerca, se pueden utilizar desde las lupas a microscopios, telemicroscopios y CCTV (cuando hay un grado de afectación visual mayor).

Los filtros de corte selectivo, además, absorben luz azul, que es la causante del deslumbramiento, un fenómeno que incapacita en gran medida a personas con baja visión.

Normalmente lo que se hace en estos pacientes es prescribir un filtro para exterior y otro para interior, con el fin de controlar esa luz y que tengan una visión más confortable.

Avances y novedades

“Las nuevas tecnologías, los procedimientos de diagnóstico, los programas de prevención y el avance de la cirugía han contribuido a que muchos pacientes, que se hubiesen quedado ciegos, sean discapacitados visuales y, por tanto, pacientes de baja visión”, recuerda Javier Sebastián.

La Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) ha supuesto una revolución en el seguimiento del glaucoma, ya que nos permite realizar un seguimiento y cuantificar la pérdida de fibras nerviosas. Asimismo, los estudios genéticos sobre el glaucoma están cobrando protagonismo para poder establecer el papel de los genes en el mecanismo causal de esta patología en las diferentes poblaciones.

Al identificar el gen responsable del glaucoma en un individuo determinado, podemos establecer la probabilidad de padecer la enfermedad y, por tanto, realizar un seguimiento más exhaustivo con el fin de prevenir la aparición de lesiones en el nervio óptico y, de ser necesario, comenzar el tratamiento lo antes posible.

En la baja visión se producen avances todos los años, incluidas las mejoras en las ayudas específicas, tanto ópticas como no ópticas y electrónicas. Además, “toda la tecnología que nos rodea, aunque no esté destinada específicamente a pacientes con baja visión, como las tabletas y los teléfonos móviles inteligentes, se puede utilizar para este fin”, concluye Begoña Gacimartín.

¿Crees que alguien de tu entorno puede estar afectado de baja visión y no es consciente de ello? En un Centro Ulloa Óptico, nuestros expertos evalúan la agudeza visual y aconsejan la mejor solución para cada paciente.