Este descubrimiento, publicado en Ophtalmology, no prueba que la ingesta de pescado reduzca el riesgo de desarrollar los estados avanzados de DMAE, pero se suma a la evidencia de otros estudios que mostraban que los consumidores de pescado tienden a presentar menores tasas de DMAE que las personas que comen pescado de manera infrecuente.

También apoya la teoría de que los ácidos grasos omega-3, presentes en pescados como el salmón, la caballa y el atún, pueden afectar al desarrollo o progresión de la DMAE.

Para el presente estudio, el equipo de Bonnielin K. Swenor, de la Johns Hopkins University de Baltimore (Estados Unidos), analizó los datos de 2.520 adultos con edades comprendidas entre 65 y 84 años, que se sometieron a exámenes oculares y rellenaron cuestionarios nutricionales.

Alrededor del 15% presentaban DMAE en su fase inicial o intermedia, mientras que el 3% estaba en una fase avanzada.

El líneas generales, el equipo de Swenor descubrió que no existía una relación clara entre el consumo de pescado y el riesgo de DMAE. Sin embargo, sí había una conexión entre una ingesta mayor de pescado rico en omega-3 y las probabilidades de DMAE avanzada.

Los sujetos que comían una o más raciones de esos pescados cada semana presentaban un 60% menos de probabilidades de tener DMAE avanzada que aquellos cuya media se situaba en menos de una ración por semana.

Fuente: Reuters Health 19/07/2010